¿Dónde está tu Dios? Meditación 2 - P. Juan Jaime

«Como busca la cierva corrientes de agua,
así mi alma te busca a Ti, Dios mío;
tiene sed de Dios, del Dios vivo:
¿cuándo entraré a ver el rostro de Dios?
Las lágrimas son mi pan noche y día,
mientras todo el día me preguntan:
“¿dónde está tu Dios?”
¿Por qué te acongojas, alma mía; por qué te me angustias?
Espera en Dios, que volverás a darle gracias».

(Salmo 42 - 41 - 2-4.6).

Daría la impresión de que Dios es para las horas buenas, para los tiempos de abundancia, para los momentos de salud y plenitud, para las alegrías fáciles, para aquellos instantes en que nos parecería que Él tendría que estar presente y en los que, sin embargo, justamente porque no hay ni penas ni dolor, solemos olvidarlo infinitamente y prescindimos de Él por irrelevante e innecesario, ya que, por faltarnos, no nos falta nada. Y por esto mismo, da la impresión de que cuando llega el sufrimiento y nos visita la tragedia, es la hora de su ausencia, la de la certeza de que nos ha dado la espalda o, peor aún, de que nunca estuvo con nosotros y que estamos abandonados a nuestra suerte. (lectura completa en pdf)