Rasgos de una espiritualidad pedagógica

La espiritualidad de Calasanz, que maduró en el ejercicio del apostolado educativo, se caracteriza por rasgos como los siguientes:

  • Primacía de Dios, sentida y vivida frecuentemente;
  • Puesto central de la referencia a Cristo, como camino hacia el Padre y como buen Maestro que acoge a los pequeños y a los pobres;
  • Docilidad a la guía del Espíritu;
  • Intercesión maternal de María;
  • Sentido eclesial;
  • Gran realce dado a la liturgia y a los sacramentos, en particular a la celebración eucarística;
  • Sentido de la trascendencia, unido a la valoración del esfuerzo del hombre en el presente;
  • Caridad teologal que se traduce en sensibilidad humana y social;
  • Amor a la pobreza como expresión del seguimiento de Cristo pobre y como modo de compartir el destino de los pobres a quienes se quiere servir;
  • Sentido de la gratuidad, nacido del amor y ejemplo de Cristo;
  • Relieve de las virtudes pedagógicas como el amor, la paciencia, la delicadeza en el trato, la humildad propia de quien sabe que está al servicio del crecimiento de los otros;
  • Humilde y gozosa adhesión a nuestra identidad calasancia de “cooperador de la Verdad”.
  • Entrega generosa y perseverante a la propia vocación y misión (FEP, n. 6).

 Espiritualidad y pedagogía de San José de Calasanz. Ensayo de síntesis. Publicaciones ICCE. Roma, 2005. Pág. 49.