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César Pinzon

César Pinzon

Lunes, 09 Mayo 2022 18:34

Graduación de Wilmer Borja

El sábado 23 de abril, Wilmer Borja, participante del programa de becas para un futuro mejor de la obra Calasanz Contigo en Medellín, se graduó como instructor en preparación física y entrenamiento deportivo del Politécnico Superior de Colombia. Un proceso educativo iniciado en nuestro preescolar Estrellitas Calasancias del Alto de la Virgen, hace 14 años... Un sueño cumplido, un bello testimonio de las transformaciones que genera la educación y el acompañamiento calasancio desde la Educación No Formal.

Nuestras felicitaciones para Wilmer por alcanzar este logro pero sobre todo por creer en ese sueño que implica una educación de calidad.
Jueves, 07 Abril 2022 18:25

CARTA A LOS HERMANOS ABRIL 2022

Bajo la guía del Espíritu Santo. Primeras intuiciones tras el 48º Capítulo General

A lo largo de los próximos meses iremos recibiendo, poco a poco, diversas informaciones y materiales propios del Capítulo General de la Orden, recientemente celebrado en México. Quisiera dedicar esta carta fraterna a compartir con todos vosotros unas primeras impresiones, quizá a modo de “enumeración desordenada” de ideas, opciones y decisiones. Vamos allá.

El don esencial del Espíritu es Jesucristo. El Capítulo fue convocado desde un lema muy exigente e inspirador: “Bajo la guía del Espíritu Santo”. Nuestra asamblea nos planteó el reto con claridad y profetismo:  somos llamados a caminar desde un único centro, Cristo Jesús, el Señor. Somos invitados a seguirle día a día, y a configurar nuestra vida desde Él, como un proceso permanente de identidad vocacional escolapia. Estamos profundamente agradecidos por ello, y deseamos llevar al conjunto de las Escuelas Pías una renovada llamada a ser testigos del Señor, esperando ser creíbles, porque lo que anunciamos lo vivimos con sencilla y creciente autenticidad.

Renovar nuestras apuestas calasancias. Nuestro Capítulo General subrayó con fuerza la importancia de seguir adelante desde unas Claves de Vida consolidadas, pero que exigen nuevas respuestas y ofrecen nuevos matices. Entre ellas: continuar construyendo las Escuelas Pías, que son un instrumento del Reino; cuidar la vivencia fiel de la vocación recibida, para poder llegar a ser los escolapios que los niños y jóvenes necesitan; alimentar nuestro envío en misión, para encarnar un ministerio que es cada vez más necesario, de modo que nuestro modo de servir a los niños y jóvenes crezca en identidad y en capacidad de nuevas respuestas; una Pastoral Vocacional basada en la oración, en el testimonio, y en el compromiso crecientemente activo para proponer, acompañar y acoger; una Formación Inicial comprendida de modo integral, capaz de acompañar todas las dimensiones de nuestra vocación; una Vida Comunitaria comprendida como seguimiento del Señor y testimonio humilde de su centralidad; una comprensión de nuestra vida como un proceso de creciente fidelidad, siendo ésta la clave de nuestra Formación Permanente: el proceso; una dinámica de Participación basada en la construcción compartida de una Comunidad Cristiana Escolapia en la que confluyan las diversas vocaciones, etc.

Transitar por sendas renovadas. Aparecieron nuevas Claves de Vida, portadoras de retos y desafíos, y que se convierten en llamadas que nos exigen nuevos pasos. Acogemos la llamada a la sinodalidadcomo un camino de escucha, acompañamiento, discernimiento y corresponsabilidad; percibimos nuestra creciente interculturalidad como un desafío de comunión desde la diversidad y de inculturación desde el Evangelio; asumimos el reto de la sostenibilidad integral de las Escuelas Pías, suplicando del Espíritu la misma paciencia y atrevimiento desde las que Calasanz las fundó.

Nos sentimos fuertemente enviados a la Misión. Comprendemos bien la visión de Calasanz, que desde una comprensión integral de la vida escolapia insistió en que el ejercicio del propio ministerio es camino de plenitud. Hemos recibido la desafiante llamada de caminar con los jóvenes para construir juntos caminos de evangelización para los niños, los jóvenes y las familias que viven entre nosotros. Asumimos que el impulso de la identidad calasancia de todas nuestras plataformas de misión debe ser siempre una tarea que impulsar, y siempre de modo compartido con todas las personas que son corresponsables de la misión escolapia. Y hemos reafirmado la llamada a la misión entre los pobres, desde unas Escuelas Pías en Salida y misioneras.

Una nueva “fotografía” de las Escuelas Pías: el Espíritu nos anima a mirar nuestra realidad de modo renovado. La “foto” era diferente: religiosos capitulares, el Consejo de la Fraternidad y los Jóvenes con los que caminamos y con los que compartimos profundamente la Misión. Es bueno comprender que esto es así porque el Espíritu nos ha convocado. Y acogemos la novedad de esta experiencia como un don que debemos cuidar y potenciar. Queremos que la Orden y la Fraternidad caminemos juntos en todas las dinámicas desde las que construimos el sueño de Calasanz. Queremos que los Jóvenes estén presentes en la vida real de las Escuelas Pías, y nos ayuden a no creer que ya hemos dado todas las respuestas que ellos necesitan. Queremos que las personas que comparten vocacionalmente la Misión Escolapia formen parte -real- de la nueva foto. Y queremos que esta sea nuestra manera de vivir y trabajar en todas nuestras presencias.

Algunas decisiones y cambios que se incorporan a nuestra legislación interna. Entre ellas: el desafío de la protección del menor y la lucha contra los abusos sexuales, de conciencia y de poder; la dignidad de la mujer; la lucha contra el clericalismo; el acompañamiento integral de los sacerdotes jóvenes; las claves de una Formación Inicial renovada; el desarrollo del modelo de Presencia Escolapia; el impulso del directorio de Participación; el valor de las comunidades compartidas entre religiosos y laicos; los ministerios escolapios; el desarrollo sistemático de la Pastoral Vocacional; la mayor agilidad y pluralidad en la configuración de las congregaciones provinciales; la importancia de la Comunicación, etc. Cada uno de estos cambios precisan de una adecuada presentación, sin duda; llegará el momento.

El Espíritu nos ha dejado también inquietudes que debemos tratar de responder. Queremos que nos inquiete la opción por los pobres, que fue lo que impulsó a Calasanz a engendrar la Orden; queremos que el desafío de una vivencia escolapia auténtica, tejida de oración, trabajo y comunidad, esté siempre presente en nuestros esfuerzos; queremos que nuestra lucha contra el clericalismo y la mundanidad sean reales y comprometidas; queremos que las Escuelas Pías estén plenas de cuidado por el menor y por el vulnerable, y siempre del lado de quien sufre; queremos que las llamadas que recibimos desde nuestra Iglesia resuenen como invitaciones a la conversión y al compromiso; queremos, en definitiva, vivir la vocación recibida como ofrenda al Dios de las llamadas.

Caminar con los y las jóvenes:  El Capítulo nos invita a compartir los sueños; construir juntos; acompañar en verdad; vivir nuestra fe en profunda apertura y comunión; impulsar con ellos nuevas misiones; hacer camino sinodal; dejar que Calasanz les y nos transforme, etc. El Capítulo nos invita a ello porque lo vivió y lo experimentó. Deseamos acoger los tres gritos pronunciados en el 48CG por el grupo de jóvenes, que afirmaron estas tres convicciones inspiradas en Calasanz y en la experiencia vivida: ser más misioneros; vivir las realidades de los jóvenes promoviendo su utopía y sus proyectos, discerniendo sus necesidades en un acompañamiento generoso; pensar de nuevo cómo vivimos el fondo de todo planteamiento pastoral: Jesucristo. Vivamos, de verdad, desde Cristo.

El Espíritu no se puede controlar. Podemos tratar de dar nombre a sus inspiraciones, pero aparecerán otras. Irán apareciendo en estos meses y años próximos, en los procesos de acogida del Capítulo, en los procesos de camino sinodal, en los procesos capitulares de las demarcaciones, en los encuentros fraternos, incluso, ojalá, en las reuniones de la Congregación General. Un Capítulo no es un evento aislado, sino un proceso de discernimiento y de vida.

Soy consciente de que cada una de estas opciones y decisiones necesita de una más amplia y certera presentación para poder ser bien comprendida y acogida en el seno de las Escuelas Pías. Algunas de ellas serán objeto de estudio en próximas salutatios. Por el momento, he querido ofreceros una presentación inicial, muy sintética, que pueda contribuir a dar comienzo al proceso de recepción del Capítulo, que ha de ser largo y activo. Con el fin de ayudar en ese proceso, me gustaría volver a expresar tres dinamismos que creo que ayudan en el proceso de acogida capitular:

Recibir el Capítulo desde una actitud central, desde una convicción que nos sitúa con claridad en el momento actual de la Orden. Y esa actitud no es otra que tratar de vivir y caminar desde la centralidad de Jesús en nuestra vida, nuestra misión y nuestras opciones. Sólo así podremos acoger este Capítulo como una invitación a “construir Escuelas Pías”.  Este modo de situarnos nos ayuda a entendernos a nosotros mismos como personas corresponsablemente comprometidas en la construcción de una Orden más viva, más misionera, más fiel y capaz de nuevas respuestas. Esto nos compromete a todos. Invitamos a los jóvenes no a repetir nuestros modelos, sino a construir con nosotros aportando su sensibilidad. Proponemos una formación inicial buscadora de una vida consagrada más significativa, no de una sin horizontes. Trabajamos con y por los laicos no para que sean sólo nuestros colaboradores, sino para que construyan con nosotros, corresponsablemente, según su propia vocación. Todo ello nos ayuda a comprendernos a nosotros mismos como humildes trabajadores de esta mies fertilísima, que es de todos. Trabajamos por vocación.

Purificar nuestros riesgos y aprovechar nuestras oportunidades. Ante la recepción del Capítulo, todos tenemos riesgos y oportunidades. Los primeros deben ser superados, las segundas aprovechadas. Entre los primeros, cito algunos: la tentación de indiferencia (esto no va conmigo, no tiene que nada que ver con mi vida cotidiana y mis necesidades), la vulgarización (“más papeles, como siempre”), la simplificación (de los capítulos, lo que interesa son las elecciones, lo demás se queda en las estanterías), la manipulación (llevar el agua a nuestro molino, en lugar de pensar en lo que yo debo cambiar), el provincianismo (vamos a ver qué nos cabe de este Capítulo en nuestra Provincia, en vez de pensar a qué somos llamados, como Provincia, desde este Capítulo), la ignorancia (ni siquiera tomarme la molestia de leer, porque ya me lo sé todo y tengo otras cosas más importantes que hacer). Hay muchos ejemplos que podemos añadir, pero no es necesario hacerlo, pues lo esencial es ser conscientes de que todos tenemos riesgos en la acogida, porque normalmente las cosas se reciben según el recipiente, y eso no es fácil de evitar.

También tenemos oportunidades. Es bueno que las sepamos aprovechar. Como sencillas sugerencias, apunto algunas: enriquecer nuestra conciencia de Orden, tratando de entender lo que nos preocupa y ocupa, fortalecer y actualizar nuestra comprensión de algunos elementos centrales de nuestro carisma sobre los que podemos leer documentos bien interesantes, aceptar un pequeño movimiento de desinstalación vital pensando en qué puedo colaborar para que sean posibles los grandes desafíos comunes que tenemos como Escuelas Pías, organizar un buen plan de formaciónen la comunidad, trabajando algunos de los documentos capitulares o tener algún retiro de comunidad centrado en lo que puede significar para nosotros las decisiones del capítulo.  

Vivir también este tiempo en dinámica de oraciónNuestras comunidades oraron intensamente antes y durante el Capítulo General, pidiendo al Señor que nuestra asamblea sexenal fuera una “oportunidad del Espíritu”. Pienso que no debemos dejar de hacerlo. Necesitamos situar la acogida del Capítulo en la vida de oración de nuestras comunidades y obras, así como en la nuestra personal. Poco a poco, como la luvia que empapa la tierra -si es constante-, nuestra oración nos irá transformando según el querer de Dios. Por eso, os recuerdo una de las peticiones que forman parte de la oración que se preparó para el Capítulo.

Ven, Espíritu Santo. Ayúdanos a contemplar la vida y el mundo con los ojos de Jesús. Haz de nosotros discípulos humildes y fieles del Señor, como María, nuestra Madre, y como Calasanz, nuestro fundador. Que, por su intercesión, el Capítulo General de nuestra Orden se acoja y se reciba para Gloria de Dios y Utilidad del Prójimo. AMÉN. 

Termino esta carta fraterna con una sencilla historia vivida en el Capítulo, que creo que ilustra muy bien lo que quiero decir en esta carta. Durante el Capítulo tuvimos la oportunidad de escuchar muchos testimonios de los propios capitulares, que nos hablaban de proyectos de la Orden, de las nuevas presencias, etc. Uno de ellos fue del P. Roberto Dalusung, de Asia Pacífico. Sé que él me perdonará por citarle explícitamente. Roberto nos explicó el proyecto de Pastoral Vocacional Escolapia en Asia, sobre todo en países en los que no estamos presentes. Su presentación fue todo un testimonio vocacional, en el que se mezclaban muchos de los valores de los que hablamos en las sesiones de trabajo. Al escucharle pudimos ver lo que significa el amor por la Orden y por Calasanz, la fuerza de la oración, la audacia en la propuesta, la confianza serena en el Dios de las llamadas, el aprendizaje de la generosidad de los jóvenes, el trabajo por la construcción de las Escuelas Pías, la tesonera paciencia del que sabe que el dueño de los procesos es Otro, y muchas cosas más que están en el fondo del alma de cada escolapio. Tal vez por eso la ovación con la que se acogió su testimonio no terminaba nunca. ¡Gracias, Roberto!

Recibid un abrazo fraterno

P. Pedro Aguado Sch.P.

Padre General

Tomado de: Scolopi.org

En la noche del 26 de marzo, los prenovicios escolapios Mateo Gordillo y Paulo Monsalve, iniciaron de manera formal su formación escolapia.

Celebraron este sencillo rito de iniciación, acompañados por su formador, Juan Pablo Anduquia Sch.P, y por el superior de la comunidad, Juan Carlos Gómez Sch.P, en la casa de formación de Quito.

Fue un momento significativo en el cual los dos jóvenes expresaron su deseo de discernir su vocación y de vivir el proceso formativo escolapio.
El jueves 18 y viernes 19 de febrero 2022, se reunió en Bogotá, el nuevo Consejo de la Fraternidad Nazaret elegido según los Estatutos: por la Asamblea de la Fraternidad del 16 de octubre 2021, Marco Reyes (Ecuador) y Nora Vásquez (Colombia); por la Congregación Provincial, el P. Juan Carlos Gómez y Nancy Cabrera (misionera en Perú); en la coordinación de las modalidades de Participación, Santiago Gaviria.

Este encuentro fue la oportunidad para orar, compartir, organizar la planeación estratégica 2021-2025 acogiendo los aportes y reflexiones de la Asamblea de la fraternidad, ajustar las propuestas hechas a los Estatutos y para comenzar el trabajo de acompañamiento a los hermanos en las comunidades.

Confiamos al Espíritu Santo que esta modalidad de Participación en las Escuelas Pías, siga creciendo en fidelidad a Jesús, en integración al Carisma Escolapio y en amor educativo que aporte al mundo como fermento en la masa.

Por: Santiago Gaviria Yepes
“Cuando elijes la esperanza todo es posible (Christopher Reeve)”

El 23 de febrero de 2022 para la Unidad de Educación Especializada Divino Niño Jesús es una fecha que quedará en la historia y un nuevo comienzo, pues, hoy se inauguró el local en el que funcionará esta institución educativa.

Asistieron a este acto la Comunidad en pleno de los Padres Escolapios Loja–Saraguro, Oswaldo Espinoza, Valentín, Celestino Pulido, Gustavo Maldonado, Marco Abad; integrantes del Equipo de Presencia Georgina Torres y Rosita Jumbo; el equipo corporativo provincial P. Juan Jaime Escobar, Gladis Cuéllar, el Sr. Andrés Muñoz, Alcalde de Saraguro, el Lcdo. Pedro Condolo, Director Distrital de Educación de Saraguro, la Lcda. Jaqueline Jaramillo, Directora de la Unidad Divino Niño, profesores, padres de familia, estudiantes e invitados especiales.

Un acto sencillo, lleno de alegría, cercanía, familiaridad y gratitud a las personas e instituciones que han hecho posible la remodelación de este local. En los discursos se ha valorado el acompañamiento de la Comunidad Escolapia, el papel importante que cumple la educación calasancia en este tipo de obra y el que los estudiantes se sientan en casa, que forman parte de la gran familia escolapia. Por último, se ha subrayado que la alegría de esta obra educativa no sólo es para Saraguro sino para la Provincia Nazaret, quien cuida de esta institución educativa.

Después del acto de inauguración y bendición, los invitados recorrieron las instalaciones de la unidad educativa constatando el trabajo, dedicación, esfuerzo de las docentes para que cada uno de los espacios estén acordes a la realidad de estos estudiantes y favorezcan a una educación de calidad en Piedad y Letras.

Como muestra de gratitud, los padres de familia brindaron un almuerzo con un tradicional plato de “hornado”.

Para Gloria de Dios y Utilidad del prójimo.
El día 23 de enero en la Casa de Formación de la Provincia Nazaret del barrio el Paraíso, se dio inicio al noviciado de Brayan Asto (Perú) Marcus Tulio (Brasil) y Juan Diego Botero (Colombia). La celebración estuvo presidida por el MRP. Mauricio Gaviria en compañía de algunos religiosos de las comunidades inmaculada concepción (Paraíso) y Bogotá (Suba).
 
#CercadeTi #Calasanz #NoviciadoEscolapio #SeminarioCalasanz.
Miércoles, 01 Diciembre 2021 13:09

CARTA A LOS HERMANOS DICIEMBRE 2021

A lo largo del próximo año 2022 vamos a vivir un nuevo Año Vocacional Escolapio. Ha sido convocado por la Congregación General en el marco de la celebración del 400º aniversario de la constitución de las Escuelas Pías como Orden religiosa de votos solemnes y de la aprobación de las Constituciones escritas por San José de Calasanz. Estos aniversarios marcan la consolidación de la vocación religiosa y sacerdotal escolapia y expresan profundamente su valor y su significatividad, acrisolada por tantos años de historia. Pienso que dedicar un año a profundizar en nuestra vocación y a encontrar nuevos modos de sembrarla, promoverla, acogerla y acompañarla es algo muy valioso y necesario. Como todo lo que hacemos, este Año Vocacional lo queremos vivir en profundo compromiso con nuestra Misión. Somos para ella y convocamos para ella.

Hace diez años (en 2012) también celebramos un Año Vocacional. Como el actual, también aquél lo convocamos y vivimos inspirados en la figura de Glicerio Landriani. Renovamos hoy nuestra acción de gracias a Dios por la venerable figura de este joven escolapio, y como entonces, seguimos orando para que su santidad y ejemplo de vida puedan ser finalmente reconocidas por la Iglesia. Que Glicerio Landriani, patrono del Movimiento Calasanz, siga inspirando todo lo que podamos vivir en este Año Vocacional. No dejéis de visitar la página web que hemos abierto como aporte a su proceso de canonización.

Decía que hace diez años celebramos otro Año Vocacional. Los frutos que se nos concedieron en ese año no fueron pocos, y tuvieron que ver con muchas decisiones relativas a los equipos vocacionales, a los proyectos de Pastoral Vocacional, a la elaboración de materiales, al crecimiento en nuestra conciencia de que la Pastoral Vocacional a la Vida Religiosa Escolapia es una tarea esencial y prioritaria para todos cuantos formamos parte de las Escuelas Pías. No hemos convocado este Año Vocacional con los mismos objetivos que nos planteamos hace diez años porque, gracias a Dios, no estamos en la misma situación. Hemos caminado bastante. Sigue siendo válido el objetivo que nos propusimos, y que se podía sintetizar como un “hacer las cosas mejor”, pero creo que en este momento de nuestro proceso debemos saber dar nombre a nuevas metas y desafíos. Quisiera proponeros algunos, siempre de modo sintético, porque cada uno de ellos daría para una carta específica, y algunos para un libro. Vamos allá.

1. Una espiritualidad de “construcción de la Orden”. Me lo habéis oído muchas veces, pero quiero seguir insistiendo, porque pienso que estamos ante un tema central. Las Escuelas Pías no son un fin en sí mismas; son un instrumento del Reino. Pero un instrumento muy valioso. En ocasiones se nos olvida que trabajar por la construcción de la Orden, y hacerlo en este aspecto tan esencial como el de la incorporación de nuevos jóvenes que quieran dar su vida como religiosos y sacerdotes escolapios, es una manera formidable de hacer que las Escuelas Pías puedan seguir ofreciendo su aportación al impulso del Reino de Dios.

No basta con dar la vida por la Misión. Hay que construir la Orden. Si Calasanz “sólo” hubiera dado su vida por la Misión, no estaríamos aquí ninguno de nosotros. Calasanz se entregó a la Misión y construyó la Orden, porque comprendió que era fundamental para la misión que asumió como vocación. Creo que estamos ante un reto espiritual, un desafío que tiene que ver con nuestro modo de comprender nuestra vocación. Sacar todas las consecuencias de esta manera de pensar se convierte un riquísimo camino de discernimiento y de enriquecimiento de nuestro modo de vivir, de trabajar y de decidir. Hemos de hacer que esta “espiritualidad de construcción de Escuelas Pías” impregne todas las facetas de nuestra vida. Y hemos de hacerlo por razones misioneras, porque no hay nada más apostólico que convocar a ser apóstoles.

2. Pluralidad y Prioridad. Estamos bendecidos por el precioso don de la pluralidad vocacional escolapia. Han ido naciendo modos diversos de “vivir lo escolapio”, todos ellos valiosos, todos ellos necesarios, todos ellos complementarios. Poco a poco vamos dando nombre a estas vocaciones, y las vamos consolidando con el esfuerzo fiel y creativo de quienes las viven. Damos gracias a Dios no sólo por la diversidad, sino también por la calidad y significatividad de estas nuevas vocaciones, llamadas a enriquecer el don carismático de Calasanz. Pero la diversidad no está reñida con la claridad de que hay una vocación específica que debe ser propuesta, trabajada y comprendida como una prioridad. La vocación religiosa escolapia se basa en la preciosa intuición de “darlo todo”. Todo. Es una respuesta de totalidad. No es mejor ni peor que otras respuestas. Todas son necesarias. Pero la base está en el deseo de totalidad. Sólo hay un amor, sólo hay un centro, sólo hay un deseo. Y eso está en el núcleo de la vida consagrada y, sin duda, en el alma de cada uno de los jóvenes que se plantean la vocación religiosa escolapia.

Deseo repetir algo que ya dije en otra carta fraterna: Dios llama a cada uno desde vocaciones diferentes. Y cada una es plenamente valiosa, porque es la que Dios ha inspirado en su alma. Pero son diferentes. Y la vida religiosa siempre ha tenido, tiene y tendrá un plus, que está en su raíz: dar toda la vida sin reservarme nada para mí; amar totalmente a Cristo y la misión, sin otros amores maravillosos, buenos y santos; confiar plenamente, sin buscar ser el dueño de tu propia vida; buscar vivir libre para la misión, sin más ataduras que tu propia vocación y sus consecuencias. La decisión vocacional sobre el seguimiento de Cristo no es el resultado de una elección en el “shopping” de alternativas vocacionales, todas ellas diversamente iguales y expuestas en el escaparate a modo de una lista de “opciones para elegir”, sino el resultado de una experiencia honesta de búsqueda del querer de Dios para tu propia vida, sin miedo a encontrar en el fondo de tu alma que Dios te está pidiendo “todo”.

3. Ahondar en la dinámica vocacional del Movimiento Calasanz. El Movimiento Calasanz es uno de los tesoros de la Orden. En su seno viven y crecen nuestros niños y jóvenes, en un formidable proceso comunitario, formativo y misionero. Tenemos que seguir reflexionando sobre el impulso de la dimensión vocacional de este proceso pastoral. Es cierto que el proceso, en sí mismo, busca que cada uno de los jóvenes que lo viven encuentre su vocación cristiana. Eso está claro y creo que bien comprendido. Pero creo que el Movimiento Calasanz tiene dentro de sí muchas más potencialidades que descubrir, que tienen que ver con el proceso de discernimiento vocacional de nuestros jóvenes. Propongo al equipo coordinador del Movimiento Calasanz, y a los equipos provinciales y locales, que abran una nueva página en el proyecto que animan, enfocada al impulso de lo vocacional.

4. Espacios privilegiados de búsqueda vocacional. Todo el trabajo educativo y pastoral que hacemos es vocacional. Pero creo que hay algunos espacios que son especialmente privilegiados para que el corazón generoso de un joven se encuentre de modo significativo con la llamada de Dios. Me gustaría sugerir sólo tres, a modo de ejemplo: la experiencia con los pobres, la oportunidad de espacios intensos de oración y la alegría de la comunidad. Creo que nuestros jóvenes necesitan vivir estas tres claves de vida cristiana en su búsqueda vocacional. Tener la experiencia de trabajar en situaciones de pobreza y marginalidad, recibiendo de las personas con las que te encuentras tantas preguntas y tantas miradas; tener la oportunidad de unos ejercicios espirituales en los que puedas orar con intensidad y paz, dejando a Dios entrar en tu vida, tantas veces ocupada por muchas otras preocupaciones; sentir la acogida y escucha de la comunidad escolapia, compartiendo con los escolapios su alegría, su vida y sus sueños, y hacer todo esto de modo acompañado y progresivo, son “oportunidades de Dios”. Dios se manifiesta libremente, pero normalmente no lo hace en una vida dispersa o lineal. La pregunta por la totalidad surgirá de experiencias de totalidad. La pregunta por la vida religiosa podrá brotar de experiencias de misión, de consagración y de comunión. Por esto propongo estos tres espacios privilegiados de llamada vocacional.

5. Propuestas de “quiebre vocacional”. En esta línea, me atrevo a proponer que reflexionemos sobre la posibilidad de proponer a los jóvenes “opciones de quiebre vocacional”. Obviamente, estoy pensando en aquellos jóvenes que manifiestan verdadero interés y apertura vocacional, aunque no tengan clara la manera concreta en la que se sienten llamados a vivirla. Proponer experiencias que rompan la linealidad y la igualdad de propuestas para todos se me antoja como algo que tenemos que saber plantear. Y hacerlo en las tres direcciones señaladas en el párrafo anterior o en otras que consideremos valiosas.

6. Parroquias Escolapias y Cultura Vocacional. Estamos en pleno proceso de puesta en marcha de la Red de Parroquias Escolapias. Estoy muy satisfecho con el camino que estamos recorriendo, que ya ha realizado la primera asamblea general de todos los miembros de esta “red de parroquias”. Sé que, poco a poco, se irán incorporando nuevas parroquias a esta red fraterna y misionera que busca dotar a nuestras parroquias de una mayor identidad calasancia. Pues bien, quisiera proponer a los miembros de esta Red que opten por trabajar a fondo la Cultura Vocacional en el seno de sus parroquias y en la propia red. Creo que este campo está todavía muy inexplorado en muchas de nuestras parroquias, y será muy bueno trabajar sobre él.

7. Ampliar nuestra presencia eclesial. Somos una Orden muy plural, y esto es bueno. Hay realidades diversas entre nosotros en el tema de cómo somos conocidos en la Iglesia y en la sociedad. Pero creo que podemos decir que necesitamos estar más presentes en diversas realidades eclesiales de nuestros países, y que cuando esto funciona bien siempre aparecen jóvenes que se sienten interpelados por una vocación como la nuestra. Es importante que las Iglesias particulares trabajen por la generación de vocaciones como la escolapia, y sólo lo harán si nosotros lo impulsamos y lo provocamos de modos diversos. No es ajeno a este desafío nuestro contacto con parroquias y movimientos juveniles, nuestra presencia en ámbitos universitarios o nuestra participación valiosa y significativa en las redes sociales.

8. Discernir y detectar los giros que debemos dar a nuestros proyectos. Todas las Provincias tienen un Proyecto de Pastoral Vocacional. Creo que este es uno de los frutos más valiosos del Año Vocacional de 2012. Pero sigue siendo necesario trabajar sobre estos proyectos. Necesitamos seguir reflexionando sobre los “giros” que podemos y debemos dar a nuestras planificaciones, materiales y actividades, por muy consolidadas que estén. Mantengamos el dinamismo de revisión y enriquecimiento de nuestros planes y proyectos, y compartamos los nuevos pasos que demos con el equipo de la Orden encargado de la Pastoral Vocacional.

9. Saber acompañar la decisión final de los jóvenes que viven el acompañamiento vocacional. Los responsables de Pastoral Vocacional conocen bien esta experiencia. Jóvenes que han vivido con interés y constancia el proceso de acompañamiento vocacional, cuando llega el momento de la decisión final y de dar el paso a iniciar el proceso formativo en nuestras casas, se echan atrás y no dan el paso. En ocasiones por presiones familiares o del contexto en el que viven, o por dificultades que pueden ser acompañadas, tenemos jóvenes que “al final no entraron”. Posiblemente siempre va a ocurrir esto, pero podemos y debemos plantearnos cómo acompañar estos momentos finales y -también- cómo saber esperar de modo disponible y acompañado un replanteamiento vocacional de un joven que en su momento no dio el paso, pero nunca lo descartó del todo.

10. Oración por las vocaciones. Nuestras comunidades oran por las vocaciones escolapias. Esto es claro y bueno. Lo valoro y lo admiro. Pero hay pasos que todavía no hemos dado, como, por ejemplo, la oración por las vocaciones escolapias pública, comunitaria y frecuente en todos los ámbitos de nuestra vida y misión. Hemos de orar por las vocaciones con los niños, con los jóvenes, con las familias, con los educadores, con los muchachos del Movimiento Calasanz. Hemos de trabajar para que la conciencia de que nuestros niños y jóvenes necesitan escolapios sea cada vez más clara y madura. Creo que este puede y debe ser también un buen fruto del nuevo año vocacional.
Me quedo aquí, con estas diez aportaciones. Pero no quiero terminar sin invitaros a continuar la reflexión, y a dotar a este Año Vocacional de toda la riqueza que podamos ofrecer y todo el esfuerzo compartido que podamos realizar. Nunca olvidemos que la mies es abundante y los braceros pocos; roguemos al dueño de la mies que envié obreros a su mies.

Recibid un abrazo fraterno.

Pedro Aguado Sch.P.
Padre General

 
Tomado de: Scolopi.org
Martes, 11 Enero 2022 13:05

CARTA A LOS HERMANOS ENERO 2022

Escribo esta carta fraterna poco antes de salir de viaje hacia México, para participar en el 48º Capítulo General de nuestra Orden. Llevamos tiempo esperando este Capítulo, que tuvo que ser aplazado varios meses a causa de la situación sanitaria que vivimos. Finalmente, si no hay novedad, podremos celebrarlo, siempre teniendo en cuenta las normas de prudencia natural que nos ayuden a vivirlo con la mayor seguridad posible para todos los participantes.

Quisiera compartir con todos vosotros unas sencillas reflexiones sobre lo que significa para nosotros celebrar y acoger el Capítulo General. Quiero referirme al contexto en el que lo celebramos, al reto de acogerlo -posteriormente- en la vida cotidiana de las Escuelas Pías, y a algunas de las grandes cuestiones que a las que dedicaremos nuestro trabajo

CONTEXTO

Es imposible recoger todas las “claves de contexto” que definen el momento en el que celebramos el Capítulo General, pero sí que es posible citar algunas -a título de ejemplo- que son especialmente influyentes.

No hay duda de que, desde el punto de vista eclesial, hay una serie de llamadas a las que podemos y debemos ser especialmente sensibles. Entre ellas, las siguientes: la reconstrucción del Pacto Educativo Global a la que nos llama el Papa Francisco; la invitación a trabajar por una Iglesia sinodal, desde las claves de la participación, la comunión y la misión; las propuestas de “Laudato Si’” y de “Fratelli tutti”; la acogida del pobre, del diferente y del migrante, o la llamada a un renovado impulso de la Pastoral con Jóvenes en la línea de “Christus vivit”. Todas ellas, y muchas más, son opciones que la Iglesia nos propone y que las acogemos desde el centro de nuestro carisma.

Socialmente está bastante claro que el contexto provocado por la pandemia que vivimos debe ser tenido muy en cuenta por nuestro Capítulo. No sólo por las consecuencias que está provocando, sino porque está poniendo de manifiesto diversos desafíos que estaban presentes antes del COVIV-19 pero que la pandemia ha contribuido a explicitar: temas relacionados con los desafíos educativos de nuestro mundo; la necesidad de una ecología integral; la sostenibilidad económica de nuestra misión; la atención a las búsquedas de una “vida con sentido” por parte de los jóvenes, etc. La post-pandemia, que aún quizá no ha comenzado, necesita ser bien analizada y discernida.

Y en nuestro pequeño contexto escolapio también hay puntos de atención muy significativos: la celebración del 400º aniversario de la elevación de las Escuelas Pías a la categoría de Orden religiosa de votos solemnes y de la aprobación de las Constituciones escritas por San José de Calasanz son datos especialmente significativos para nosotros, pero hay más: el Año Vocacional, la necesidad de redefinir prioridades para nuestras “claves de vida”, el proceso de consolidación, reestructuración y expansión que vivimos; el desarrollo del nuevo “sujeto escolapio”, o la experiencia de la apertura de nuevos modos de relación y de construcción de “vida de Orden” a través de las posibilidades tecnológicas, etc.

ACODIDA

Todos sabemos que un Capítulo General necesita tiempo para ser comprendido, recibido y acogido en una realidad tan amplia y plural como la nuestra. Pero, si lo sabemos hacer, estos dinamismos se van produciendo poco a poco, y terminan por marcar dirección. Esta es una de las grandes virtualidades de los Capítulos Generales: señalan el horizonte al que deseamos tender y el caminoque podemos recorrer.

Yo he podido participar en cuatro Capítulos Generales (1997, 2003, 2009 y 2015). Estoy seguro de que cada uno de nosotros tiene una memoria propia de estos Capítulos (y de los anteriores, aquellos que los hayan vivido). Me gustaría compartir la mía con vosotros, para ilustrar lo que significa acoger un Capítulo y avanzar por los caminos trazados por él.

Los Capítulos trabajan y reflexionan sobre muchos temas, analizan la realidad, elaboran planificaciones, aprueban o no proposiciones y propuestas. Pero cada uno de ellos hace algunas aportaciones significativas, que son las que terminan marcando línea y renovando nuestras Escuelas Pías. Voy a poner algunos ejemplos de los capítulos en los que he participado.

El Capítulo General de 1997 aprobó un documento muy significativo: “El laicado en las Escuelas Pías”.Este documento ha marcado decisivamente -y continúa haciéndolo- la vida de las Escuelas Pías. Aquel Capítulo General consolidó el camino compartido entre religiosos y laicos, presentó las modalidades diversas desde las que el laicado participa en la vida y misión escolapias, marcó itinerarios, inspiró directorios, y orientó todas las decisiones y opciones desde las que las Escuelas Pías han transformado profundamente su propia realidad. Sin este documento, y sin esta decisión capitular, no estaríamos donde estamos. Y todavía hoy seguimos acogiendo este documento, porque sigue siendo necesario trabajarlo en todas nuestras demarcaciones y presencias.

El Capítulo General de 2003, además de aprobar un documento institucional muy valioso (lo tituló “Desde Cristo” y supuso un subrayado muy fuerte de lo que significa para nosotros buscar la centralidad de Cristo en nuestra vida, tema que será especialmente trabajado en el Capítulo General de 2022) dio a luz dos documentos institucionales muy importantes que, sin mucho “protagonismo público”, nos han ayudado decisivamente en estos años. Hablo del Directorio de Economía (“Gestión de los bienes económicos”) y el documento sobre el Ministerio Escolapio (“Evangelizar educando con estilo calasancio”). En estos años hemos avanzado mucho en todo lo relativo a la gestión económica de nuestros bienes y, por otro lado, no hay duda de que el documento sobre el Ministerio Escolapio aprobado por este Capítulo provocó un riquísimo trabajo sobre la identidad y calidad calasancia de nuestro ministerio. Seguimos trabajando desde lo recibido por aquel Capítulo.

El celebrado en 2009 (en Peralta de la Sal) nos ofreció una valiosa y rica serie de documentos. Yo creo que hay al menos cuatro grandes opciones subrayadas por aquel capítulo, siempre en continuidad de lo aprobado por los anteriores y siempre en sintonía con la vida de la Orden. Me estoy refiriendo a las siguientes: la apuesta por la expansión de la Orden, con los criterios desde los que se debía caminar; los diez elementos de identidad calasancia, que tanto nos han ayudado mejorar nuestra propuesta ministerial en cada una de nuestras plataformas de misión; la mayoría de edad de la Educación No Formal en las Escuelas Pías y, finalmente, la decisión de ir adelante con el proceso de reestructuración y revitalización de la Orden. Este capítulo es bastante reciente, y no es necesario abundar en la importancia de las opciones por las que apostó, porque están a la vista de todos nosotros.

Finalmente, el celebrado en Hungría en 2015 ofreció a la Orden las “Claves de Vida” que han ido inspirando el proceso global del sexenio que termina. Caminar con “claves de vida” claras y consensuadas hace posible que la Orden pueda avanzar de modo sistémico y sistemático en todas las áreas propias de nuestra vida y misión. Puedo decir, al término del sexenio, que estas “claves de vida” han sido decisivas para la Congregación General y para el conjunto de las demarcaciones, que han sabido integrarlas y adaptarlas a su realidad, para renovarla en comunión de Orden, siempre con la mirada en el conjunto de las Escuelas Pías. Son “claves de vida” que todavía tienen mucho que decir. Del Capítulo General de 2021 (2022) esperamos nuevos acentos y claridades para el desarrollo de estas “claves de vida”.

Pienso que en esto consiste el proceso de acogida y puesta en marcha de nuestros Capítulos. Hacen falta años, pero no hay duda de que las decisiones que se toman marcan dirección y, si los sabemos entender y respetar, nos ayudan a caminar en fidelidad al Espíritu, a la Iglesia y al Carisma del fundador, y nos impulsan a dar cada vez una mejor respuesta a los niños y jóvenes, que son el sentido de nuestra vida.

MÉXICO 2022 

No es necesario que me refiera a todos los temas que tenemos previsto trabajar en este Capítulo General, porque son conocidos por todos vosotros y me he referido a ellos en diversas cartas. Tan sólo quiero decir alguna cosa de todos ellos.

Un Capítulo General no puede ofrecer una “doctrina completa” sobre un tema, ni puede tomar todas las decisiones posibles sobre cada uno de ellos. Pero sí que puede poner sobre la mesa de la Orden algunos temas que son especialmente significativos, y ofrecer orientaciones importantes para desarrollarlos.

Este Capítulo General nos propondrá entrar a fondo en temas muy importantes y que están en este momento en pleno desarrollo en la Iglesia, en la sociedad y en las Escuelas Pías. Me refiero a cuestiones tan de fondo como la sinodalidad, la sostenibilidad integral de la Orden, la relación entre interculturalidad e inculturación, la renovación de nuestra cultura de Orden o la centralidad del Señoren nuestra vida. Son desafíos muy fuertes y significativos que nos van a marcar en los próximos años. Este es el valor de un Capítulo General: recoger las llamadas que recibimos de la Iglesia, de la sociedad y de la propia vida de la Orden; recibirlas y acogerlas desde nuestra vocación; y tratar de señalar nuevos horizontes y caminos de renovación. Demos tiempo -años- a este Capítulo, y celebrémoslo y acojámoslo en espíritu de discernimiento y misión.

La recepción de un Capítulo tiene los mismos dinamismos –en pequeña escala- que un Sínodo o que una encíclica en el conjunto de la Iglesia. Es lenta, debe trabajarse mucho en ella, porque es un hecho que se produce o no, y no se “decreta”, sino que se constata a posteriori. Nuestra Orden tendrá, en los próximos años, un gran desafío: acoger –o no- el Capítulo General. Porque puede ocurrir que no lo acojamos, o que lo hagamos de modo superficial. Si esto fuera así, estaríamos perdiendo una oportunidad.

Trabajar por la recepción del Capítulo no consiste solamente en animar a leer los documentos o impulsar planes formativos para que aquéllos sean mejor conocidos y estudiados. Para que se produzca la recepción del Capítulo es necesario un dinamismo global, que supone actitudes positivas y operativas. Supone acercar las decisiones y opciones capitulares al conjunto de los religiosos y laicos escolapios, ayudar a los jóvenes a conocerlas y descubrir las potencialidades y exigencias que encierran, impulsar iniciativas y apuestas concretas que hagan posible lo que el Capítulo aprobó. Si “no ocurre nada nuevo” después de un Capítulo General, es porque nada nuevo se dijo o porque no hemos sido capaces de acoger las novedades que aprobamos.

No quiero terminar esta carta fraterna sin agradeceros a todos vuestra acogida, paciencia y colaboración a lo largo de estos años de servicio a la Orden como Padre General. Que el Señor nos bendiga y nos inspire en este nuevo periodo de la vida de las Escuelas Pías.

Recibid un abrazo fraterno

P. Pedro Aguado Sch.P.

Padre General

 
Tomado de: Scolopi.org
Miércoles, 01 Diciembre 2021 13:40

Calasanz Buenavista en el primer lugar de Bogotá

El Colegio Buenavista IED se destaca por tener los mejores resultados en SABER 11 en los últimos años, Muy Superior (único colegio en administración en este nivel), además de haber logrado resultados destacados en el último SABER 3, 5 y 9, clima escolar y convivencia-ciudadanía. Ya son tres años consecutivos que el colegio se mantiene en el nivel Muy Superior.
 
¿Cómo podemos entender este Ranking de la Secretaría de Educación de Bogotá?
 
El ranking se construye con los colegios oficiales de la Ciudad, incluidos los colegios en administración. En la metodología se tiene en cuenta:

1. Integralidad: se parte de un concepto integral de calidad que combina el indicador tradicional de desempeño académico (prueba SABER), con indicadores complementarios como permanencia, clima escolar, convivencia-ciudadanía y aprobación. Se pretende incentivar buenos resultados en las pruebas estandarizadas sin excluir estudiantes (altos índices de permanencia-aprobación) y en un ambiente de aprendizaje adecuado para los niños, niñas y jóvenes (buen clima escolar).
2. Objetividad: se construye una valoración objetiva de los colegios a partir de indicadores reconocidos y validados de manera nacional e internacional. De igual forma, la recolección de información provine de diversas instituciones y no exclusivamente de la SED.
3. Mejoramiento: De acuerdo con la disponibilidad de datos, los distintos indicadores se evalúan en un período de 3 años. Así mismo se valora el esfuerzo de los colegios para mejorar y, por tanto, se realiza una ponderación incremental en los últimos años.
4. Reconocimiento de las condiciones socioeconómicas y la complejidad institucional: La metodología incluye el cálculo de un indicador de contextualización que tiene en cuenta el desempeño del colegio según su ubicación, sus condiciones institucionales y socioeconómicas.

Este proceso se realiza a partir de:

• Pruebas SABER 11°, 3º, 5º y 9°
• Índice de Clima Escolar
• Índice de Convivencia y Ciudadanía de las pruebas SER
• Índice de Permanencia inter-anual que corresponde al porcentaje de estudiantes que permanecen entre un año y otro en el colegio.
• Tasa de Aprobación
• Contextualización por complejidad institucional con los datos de la matrícula y el índice socioeconómico.
• Ingresos percibidos y educación de los padres a partir de la encuesta de clima escolar.

Para la valoración se toma:

• Desempeño académico (50%)
• Educación incluyente y diversa (50%)
• Clima escolar (25%)
• Cobertura con equidad (25%)

Para el Ranking 2021:

1. Los tres primeros son colegios en administración.
2. 16 de los 22 colegios en administración que fueron incluidos en el Ranking son ubicados en los primeros 50 puestos.
3. 21 de los 22 colegios en administración se mantienen en los 100 primeros puestos.
4. 5 colegios en administración mejoraron su puesto con respecto al 2019, uno se mantuvo igual y 16 empeoraron.
5. Los cambios más fuertes en el 2020 se deben a disminución en los resultados en pruebas SABER 11, de algunos colegios en los últimos años.
6. El primer colegio es Buenavista IED Calasanz, que se destaca por tener los mejores resultados en SABER 11 en los últimos años, Muy Superior (único colegio en administración en este nivel), además de haber logrado resultados destacados en el último SABER 3,5 y 9, clima escolar y convivencia-ciudadanía.
7. Desde el 2017, que inicia este modelo de Ranking nuestro colegio ha ido mejorando su posición: 13°, 10°, 9°, 5°y primero.
8. Ya son tres años consecutivos que el colegio se mantiene en el nivel Muy Superior.
9. El Ranking contiene indicadores estadísticamente complejos de medir, pero que, de alguna manera, tiene elementos de nuestro proyecto PIEDAD y LETRAS.
10. Es de especial valor este reconocimiento por:

a. Hay muchos colegios oficiales de cientos de años de reconocida trayectoria educativa.
b. Incluye el primer año de pandemia, evidenciando nuestra capacidad de reacción, trabajo en equipo y centralidad en nuestros niños, niñas y jóvenes.
c. Es un reconocimiento que evidencia el apoyo externo desde los equipos de trabajo Provinciales (asistentazgos, corporativo, rectores, economía provincial) y de la SED (subsecretaría de acceso-permanencia, dirección de cobertura, Ciencia-Tecnología, Bienestar, infraestructura, DILE).
d. Hemos podido interpretar el contrato de administración 4146, teniendo claro su alcance.
e. Aunque no es nuestra prioridad ubicarnos en un puesto del Ranking, nos alegra este reconocimiento y nos invita a creer que vamos por buen camino, en especial, para afrontar las nuevas realidades post-pandemia.
 
Por: Eucardo Pérez P.
Rector del Colegio Buenavista IED (CED Calasanz)
Noviembre de 2021
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