“El día del amor” - Meditación 17 P. Juan Jaime

«Amigo fiel, refugio seguro;
el que encuentra un amigo,
encuentra un tesoro.
Un amigo fiel no tiene precio
ni se puede pagar su valor.
Un amigo verdadero es tu protector.
El que ama a Dios, lo encuentra.»

(Eclesiástico 6, 14-16).


Unas palabras, como si hoy nos hablara el mismo Jesús.

«Maestro, aquél que tanto amas, está enfermo».
Que tanto amo, que he amado tanto.
Que cuando llegó el mensajero de las tristes noticias todo se estremeció dentro de mí, pues bien sabía Yo que darle la vida a mi amigo supondría para mí morir.
Subir a Jerusalén, a la misma ciudad en la cual unos pocos días antes me querían apedrear, a la ciudad de los fariseos que me llamaban blasfemo por lo que decía de mi Padre, a la ciudad de los sacerdotes que me buscaban para matarme, pues temían que el pueblo pobre me siguiera. Para mí, amar a mi amigo, amar a quien tanto amaba, costaba demasiado, costaba arriesgarlo todo, perderlo todo, entregarlo todo y ya no quedarme con nada.