“Jesús, los niños y los jóvenes: una cruz compartida” - Meditación 18

Aquí estamos un año más, porque aquí está Él un año más. Lo hizo una vez para siempre, pero siempre significa siempre y por eso siempre vuelve a cargar la cruz, su cruz, la cruz de todos nosotros, la cruz de todos los que sufren, la cruz de los más inocentes, la cruz de los mayormente necesitados y también la cruz de los niños y los jóvenes, con quienes hoy oramos, por quienes hoy elevamos nuestra plegaria. Nuestros niños y jóvenes son niños y jóvenes de esta época y de este tiempo, con las energías e ilusiones propias de su infancia y juventud; pero también con las tristezas, los sufrimientos, las cargas y pesos que llevamos todos sobre nuestros hombros como nuestra propia cruz; y, claro está, en este desconcertante hoy que compartimos, con los mismos miedos y la misma zozobra y el mismo confinamiento de todos. Hoy queremos decirle a Jesús que no está solo cargando la cruz, que nosotros estamos con Él, que nosotros la vamos cargando también. Pero así mismo queremos decirle, pedirle, suplicarle, que nos ayude a cargar nuestra cruz de cada día. Si Él está podremos con lo que no podemos, si Él está no nos derrumbaremos por nada, si Él está haremos completo el camino de la vida sin darnos por vencidos, si Él está se disiparán nuestros miedos y se llenarán de luz nuestras oscuridades.